Actividad

GRANADA

La ciudad de Granada, antiguo núcleo ibérico, sobre el cual se asentaron sucesivamente las culturas romana y árabe, nace en una de las colinas del paisaje, en la orilla derecha del río Dauro. La ciudad romana se extendía ocupando el actual Albayzín. El Municipio visigodo sustituye paulatinamente al romano. Algunas de las características que luego definirían a Granada ya están presentes: importante núcleo urbano, centro comercial de interés, sede episcopal y lugar de asentamiento de una numerosa e influyente comunidad judía. La Granada árabe tuvo su primer núcleo en la Alcazaba, extendiéndose hacia la colina de la Alhambra y hacia la llanura sin traspasar los límites de las murallas.

A Ibn al-Ahmar se le considera el creador de la Granada moderna. Él es también el que dio comienzo a las construcciones de la Alhambra que, constituye el mayor conjunto palaciego-defensivo del mundo. Paralelo al desarrollo de la Alhambra y de las defensas, y en buena medida origen de ello, es el desarrollo de la ciudad de Granada que a lo largo del siglo XIII no cesa en su expansión, hasta conferirle la fisonomía con que llega al momento de la conquista. Lo que más caracteriza a la Granada árabe es su paisaje, el entorno de la ciudad, sus característicos perfiles urbanos.

La Granada del XVI, se significa por el intento de modificar la estructura urbana heredada de los árabes y la acusada tendencia a habitar en la zona baja de la ciudad, que rebasará el perímetro de las murallas. La inmensa mayoría de nuevas iglesias se instalan en las viejas mezquitas árabes; la ciudad experimenta numerosas transformaciones internas.

Carlos V e Isabel de Portugal introducen la más espectacular transformación, en lo que a la Alhambra se refiere, con la construcción de su palacio renacentista. El palacio proyectado por Machuca como edificio representativo y residencial para el Emperador Carlos constituye una pieza singular y excepcional del renacimiento español. El palacio renacentista de la Alhambra es reflejo de la historia de la ciudad, ya que plantea la compleja relación existente en toda ella entre el mundo medieval y el nuevo mundo renacentista. Es paradigma de las transformaciones fundadas en una estructura formal preexistente. El resultado está a la vista, es la posible conjunción de dos culturas arquitectónicas de altísima calidad. El Palacio nuevo, “a la romana”, es concebido como idea al servicio de la interpretación de la Alhambra y, del mismo modo que sucede en otras arquitecturas de la ciudad, es el resultado de transformar un espacio y una arquitectura medieval con las claves modernas de la tradición clásica.

En el s. XVIII José Hermosilla afrontará el estudio de la Alhambra y lo hará a través de sus elementos decorativos, recomponiendo la imagen ideal del palacio en lugar de analizar sus restos existentes.  Será un americano, Washigton Irving en 1829, quien potenciará el valor evocador de esa misma arquitectura. Las interpretaciones subjetivas y dispares de las imágenes arquitectónicas se suceden, casi siempre producto de numerosos artistas, fundamentalmente franceses e ingleses que visitan España atraídos por el exotismo de una nación  “misteriosa e impenetrable”. El ochocientos es un periodo clave, por tanto,  para interpretar las superposiciones de estas arquitecturas. Visitarán la ciudad artistas, escritores y demás eruditos de cultura más sutil, alternando las imágenes de la urbe, su valor plástico y su excepcional paisaje, así como su visión arquitectónica estratificada. Los magníficos dibujos de Lewis, Girault de Prangey, Owen Jones, Goury marcarán las teorías y los criterios de restauración de la época, unos criterios donde predomina el valor estético.

En España existe una correspondencia precisa con el debate suscitado en torno a la restauración en Europa, aunque con algo de retraso. Los primeros años de este siglo la restauración estuvo marcada por la influencia de los arquitectos franceses y sobre todo por la figura de Viollet-le-Duc. Vicente Lampérez propugnará en los monumentos españoles la conservación de su “integridad y estilo”. La imagen de España es vista desde el exterior como la representan las fotografías y dibujos  de Wittlesey y la publicación de Prentice que descubriría a su generación las especiales bellezas del renacimiento español conocido como plateresco.

A través de la Alhambra” (1924) es el primer artículo de Leopoldo Torres Balbás sobre la ciudadela granadina, ya nombrado arquitecto-conservador de la Alhambra en abril de 1923. Constituye un lúcido trabajo sobre el tiempo en los monumentos, como conjuntos vivos que son: “El monumento nazarí ha ido viviendo y transformándose al correr del tiempo; cada año, cada hora fue dejando en él su huella. Hasta las mismas entrañas del edificio fueron removidas cien veces…” En estas palabras está la clave de un mundo en continua transformación desde su pasado árabe a las implantaciones renacentistas, de sus viejos usos a las nuevas necesidades de la sociedad contemporánea.

(copyright © 2006 by Javier Gallego Roca)